Viernes
11 de septiembre de 2026
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Marcela Monzón nos regala un análisis sobre el tercer largometraje de Maryam Touzani, protagonizado por Carmen Maura y Marta Etura, que fuera seleccionada por Marruecos como candidata a Mejor Película Internacional en los premios Oscar 2026.

Este es el tercer largometraje de Maryam Touzani y a su vez el primero hablado casi íntegramente en español. Con guión escrito por Touzani ha contado con la colaboración de Nabil Ayouch su marido y productor quien también es  escritor y director de cine. Fue estrenada el 29 de agosto de 2025 en la sección de Venezia Spotlight del 82° Festival Internacional del Cine de Venecia donde obtuvo el Premio del Público Armani Beauty. Seleccionada por Marruecos como candidata Mejor Película Internacional en los premios Oscar 2026.  En Argentina, fue proyectada en el Festival Internacional de Mar del Plata 2025 donde obtuvo el premio a Mejor Película de la Competencia Internacional, el Premio del Público y el premio a Mejor Actriz para Carmen Maura, su protagonista. En el país se mantuvo en cartel desde su estreno el 5 de marzo de 2026 durante 10 semanas superando los 20.000 espectadores.   Disponible en la plataforma Flow.

Carmen Maura interpreta a María Ángeles, una española de 79 años que vive en Tánger sola desde la muerte de su marido con una rutina anclada en ese lugar donde disfruta de rituales convocados por recuerdos evocados en la música y los objetos que rodean su vida cotidiana. Y es entonces que llega su estresada hija Clara, protagonizada por Marta Etura, proveniente de Madrid  con la idea firme de vender la casa donde vive María Angeles. Esta decisión las enfrentará y generará en la protagonista una clara resistencia y la reafirmación y defensa de su autonomía.

Hay un clima de cierta melancolía en la primer parte de la película, María Angeles parece ser una mujer que disfruta de esa etapa de la vida donde cada gesto repetido le resulta placentero. La llegada de Clara, completamente agobiada por las responsabilidades luego de la separación de su marido y con   la  decisión tomada de vender la casa sin mediar consulta alguna transforma la visita tan esperada en una irrupción al espacio donde María Angeles construye su vida confrontándolas definitivamente: el activo que resuelve los problemas de Clara es para María Angeles el historial afectivo y el territorio de la memoria. 


El escenario elegido por Touzani, es su propio territorio de la memoria ya que cuenta en esta historia sus recuerdos familiares, su abuela y su madre confluyen en el personaje principal. Asimismo recordaremos que Tánger fue para muchos españoles residencia elegida y a su vez obligada para otros transformándola en una ciudad multicultural y en archivo de otras memorias tal vez menos felices, esa frontera porosa y política entre Marruecos y España que se actualiza lamentablemente con los últimos conflictos migratorios en los enclaves de Ceuta y Melilla.

Tánger también ha sido un lugar atractivo para el cine, basta con recordar El viento y El León de Milus, los cameos de la saga Bond en Spectre de Mendes y Bourne de Greengrass pasando por El Cielo Protector de Bertolucci y Only Lovers Left Alive de Jarmusch que la convierten en lugar oscuro, político, misterioso y sensual.

La película no solo narra un conflicto familiar sino pone de manifiesto la mirada hacia los adultos mayores, la asociación con su vida pasada, la pérdida de proyectos y la dependencia que se pone de manifiesto en la primera parte del film desaparece dandole paso a una mujer que todavía elige como quiere vivir y que no ha perdido el deseo de experimentar, de amar y que tampoco renuncia a una  sexualidad plena después de los 60. La película intenta derribar el mito de la “clase pasiva” y deja en claro que la dignidad en la vejez no depende de la salud o de la productividad sino de decidir sobre la propia vida y lo visibiliza creando cierta tensión entre lo cómico y lo dramático. Escenas como las de las conversaciones entre María Angeles y su amiga la monja de clausura Josefa que ha tomado voto de silencio, interpretada por María Alfonsa Rosso, lo demuestran.

María Angeles se rebela y en  esa rebelión consigue tomar las riendas de su vida y en el camino reinventarse y también  enamorarse. En tiempos donde la juventud parece ser una virtud en si misma, podría considerarse esta historia casi subversiva. Como ha dicho Esther Díaz “Lo que mata el deseo no son los años, son los prejuicios sociales”

                                                       Marcela Monzón

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